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lunes, 19 de septiembre de 2016

Anton Parks: El Testamento de la Virgen o El Despertar de las Conciencias

Por James G. Rooms y Anton Parks


Ha sido necesario esperar hasta el año 2009 para que un investigador independiente franco-alemán, llamado Anton Parks, dotado de un buen conocimiento lingüístico, y sin tener ninguna conexión con universidades, ni estar financiado con fondos privados, osara dar el paso y sacarlo a la luz en un único libro. Ciertamente, el futuro nos reserva nuevas sorpresas. Un despertar de las consciencias está en marcha...

Sintetizar un estudio tan extenso en contenido no es nada sencillo. Un buen ejemplo de ello es «El Testamento de la Virgen», que puede ser considerado como algo más que un libro, ya que se trata más bien de una experiencia de reconexión con nuestro pasado lejano y olvidado; una experiencia que se vive en cada una de sus páginas, gracias a un profundo trabajo de análisis formidablemente documentado, si se tiene en cuenta de que se trata de un tema considerado como codificado.

«El Testamento de la Virgen» se adentra en la peligrosa redacción de un estudio tan trillado como la cuestión del asesinato y la resurrección de Osiris. De hecho, todos los lectores interesados por el antiguo Egipto saben que éste tema es la base de la religión egipcia. La aventura era un tanto más arriesgada si se tiene en cuenta que trastoca los fundamentos admitidos generalmente por la egiptología, e implica una relectura a gran escala de nuestra historia y de sus dogmas. En sí, este artículo es un resumen de lo que nos cuenta Anton Parks en su libro, recordando a una continuación, un tanto distinta, a ese desconocido investigador y matemático que fue Albert Slosman, quien trató el mismo tema.

Nos encontramos justo en el centro de un desafío que pone en entredicho los conocimientos de los fundamentos de las tres grandes religiones. «El Testamento de la Virgen» obliga a los lectores a deshacerse de sus visiones conformistas del mundo, del universo y de Dios, sin cesar de aportar argumentos claros, precisos y, a menudo, indiscutibles.

Aunque la obra se salga de las normas, vale la pena respetar el contenido, ya que posee un tono justo sin caer, en ningún momento, en lo fácil, la burla o la autosatisfacción. Algunas de las informaciones contenidas en este libro son sólo conocidas por unos pocos «iniciados» y, hasta ahora, no habían sido nunca reveladas al público en general. A algunos nos parecen salidas directamente de las profundidades del tiempo mediante comentarios de peso y nuevas hipótesis inéditas para un tema tan complejo y misterioso. Es como si, en ocasiones, sobre el filo de la navaja pero, sobretodo, sobre las alas del fénix, el autor nos invitara a un extraño y emocionante viaje al corazón de nuestros orígenes y a la fuente de las religiones...

El génesis de la experiencia humana es indudablemente originario de África y del antiguo Oriente. La relectura histórica del autor presenta una comunidad altamente avanzada y situada en el corazón de los montes Tauro, en la actual Turquía. El autor se refiere a las tablillas sumerias denominadas Harsag, que están consideradas como los documentos más antiguos del planeta y nos explica que esta comunidad se presenta como la más avanzada con respecto al resto del mundo. Los textos nos dicen que el linaje divino erige una ciudad excepcional y crea una sociedad agrícola y arborícola, mientras que «la humanidad se arrastraba a cuatro patas».

Montes Tauro, en Turquía

Le hemos pedido al autor que nos explique en qué consiste la importancia de estas tablillas y su relación con Osiris. He aquí su respuesta:
Las tablillas de Harsag han sido objeto de una única tentativa de traducción erudita, la de 1918, por un tal George Barton, antes de que el gran especialista en la materia, Samuel Noah Kramer, reconociera que estas tablillas de arcilla le parecían ininteligibles. Yo no creo que sean incomprensibles, pero sí difícilmente aceptables por su contenido. La segunda traducción de las mismas se la debemos a Christian O'Brien (1985). Se trata de una buena transcripción que va, más o menos, en la misma dirección que la de mi amigo Don Moore (2007) de quien he tomado prestados algunos extractos para mi libro. Las tablillas de Harsag plantean un problema importante en el seno de la comunidad científica, ya que se describe una civilización madre, altamente cultivada y que se sitúa en una época muy lejana e indeterminada.

Se trata del Edén —el jardín de la colonia— encaramado en las montañas, y de un «dios» denominado Enki a quien la humanidad debe su nivel de evolución y de progreso. ¡Nos encontramos en pleno Génesis, pero bajo una versión sumeria, y es difícil no darse cuenta que los escribas hebreos han ahondado en la literatura mesopotámica! En «El Testamento de la Virgen» como en mi libro anterior, «El Génesis de Adam», demuestro que Enki es un personaje clave, «La Serpiente Instructora» de los dioses que se llamará, posteriormente, Asar (Osiris). Tanto Enki como Osiris son dioses civilizadores que vivirán cada uno en un lugar subterráneo y acuático respectivamente, denominado Abzu en Sumer y Abdyu (Abidos) en Egipto.

Templo del Osirión, en Abidos (Egipto)
Enki y Osiris poseen sus gemelas (sus paredras) Ereskigal e Isis-Hathor. Ambas se las considera estrechamente asociadas con el mundo de los muertos que se sitúa en los subterráneos de la llanura de Guiza, lugar importante de iniciación en donde los faraones muertos eran ritualizados. Yo aporto un gran número de evidencias que demuestran el hecho de que nos hallamos ante personajes históricos y no mitológicos. Estos descubrimientos son capitales ya que demuestran que las leyendas sumerias y egipcias explican estrictamente la misma historia.
El autor nos presenta amplios extractos de estas singulares y prestigiosas tablillas encontradas en el siglo XIX en la antigua ciudad iraquí de Nippur. Tras una interpretación cautivadora de estos documentos, «El Testamento de la Virgen» nos sumerge en la mítica Atlántida, versión egipcia... De nuevo, las demostraciones no están faltas de detalle y aportan a todos aquellos lectores poco conocedores del antiguo Egipto, detalles capitales que le permitirán comprender el universo particular de esta civilización prefaraónica.

El autor sitúa esta Atlántida o Aamenptah («El lugar grande y estable de Ptah» en egipcio), a la altura de las islas Canarias, en frente de Marruecos. Según el autor, el análisis de este nombre sumerio, reproducido en los textos funerarios, se traduce como A-MEN-PTAH («La corona de agua de Ptah»); Ptah es una imagen primitiva egipcia de Enki antes de convertirse en Osiris. De Aamenptah procedería Amenta o Amenti que encontramos en los más importantes libros sepulcrales faraónicos; el lugar de origen de los dioses egipcios, un territorio inaccesible para la mayoría de los mortales, transformado en el campo del Más Allá.

La Atlántida

Los antiguos guanches de la isla central de Las Canarias se denominaban Uan Chinet («hombre(s) del volcán»). El autor señala que se trata de un término de consonancia egipcia bajo la forma de Ua-Dhenit o Ua-Shentit, respectivamente, «separado de la diosa vaca» (Isis-Hathor) y «separado de Isis». Más adelante explicaremos el motivo de este nombre.

El autor nos dice que Isis parece ser que dirigía a Aamenptah (la Atlántida) durante las ausencias de su esposo, cuando éste se ausentaba para civilizar el mundo. Un pasaje del capítulo 17 del Libro de los Muertos hace referencia a Isis, «la divina profetisa venida del Occidente (la Atlántida)». Pero intervienen dos acontecimientos que parecen sucederse el uno muy próximo al otro. El primero de ellos es el asesinato de Osiris en su demarcación de Abdyu (Abidos). El autor entrevé que Osiris y sus seguidores habrían sido objeto de un ataque sorpresa por parte de Seth y 71 de sus acólitos. Osiris habría sido asesinado en el transcurso de este acontecimiento.


ABIDOS Y EL ASESINATO DE OSIRIS

En el capítulo 4 de la cuarta parte de «El Testamento de la Virgen», Parks revela una cuestión sorprendente: los 71 atacantes de la literatura egipcia (Seth y sus 71 cómplices), y la analogía que éste número posee con los 71 miembros del gran consejo o Sanedrín, que según las Escrituras, procesaron a Jesús y lo condenaron a muerte.

A partir del Nuevo Testamento (Marcos, Mateo y Lucas) parece ser que éste consejo se habría reunido excepcionalmente de noche, mientras que los textos funerarios egipcios evocan el asesinato de Osiris como un hecho que se produce por la tarde o durante la noche.

Estrabón
El autor nos aporta su punto de vista sobre el asesinato de Osiris:
Yo pienso que Osiris sufrió una muerte ritual. Los textos funerarios explican, de manera muy fragmentada, el drama: el cuerpo de Osiris habría siso hallado atado a uno de los árboles sagrados que se encuentran probablemente sobre la colina en la que se halla el templo subterráneo de Osiris, el Osirión, denominado, sin duda, en otro tiempo, EN-GUR («Hasta las profundidades») en sumerio y Enjuur («para la gloria del jefe») en egipcio antiguo. El geógrafo romano Estrabón, denominaba el Osirión como «El gran pozo».

Este templo es muy antiguo y en ningún caso corresponde a la época del rey Seti I. He descubierto en uno de sus muros restos de conchas marinas, lo que demuestra que el agua del mar habría sumergido el Osirión hace miles de años. Los restos mortales de Osiris bañados en uno de los canales del templo, serían el motivo por el cual se asimila generalmente a Osiris con las aguas del Nilo y sirve de argumento para decir que se ahogó. Seth habría cubierto el tórax de Osiris con un instrumento afilado.

Esta crucifixión y esta pasión nos hacen pensar en la de Cristo... Se trata, bajo mi punto de vista, de una ceremonia macabra cuya finalidad es la de destruir diferentes constituyentes de su ser más profundo, como sería el caso de su alma, su consciencia, su espíritu... Los «dioses» egipcios conocían el secreto de la reencarnación, transformado en resurrección durante la época faraónica. Seth deseaba eliminar definitivamente a Osiris. Sin embargo, no contó con la obstinación de Isis por devolverle la vida a Osiris, recuperarlo del «país de los muertos» y reencarnarlo en Horus...

EL DILUVIO Y LA GRAN PIRÁMIDE

El segundo acontecimiento importante que tiene lugar tras la muerte de Osiris es el famoso diluvio del cual habla Platón y que aparece en la literatura egipcia bajo la forma del estallido de la colina primigenia del horizonte, Aajet.

Aajet, el Horizonte

Este drama cósmico parece corresponder a la desaparición del astro negro Mulge de las tablillas de Caldea. El autor nos explica que este Mulge o Aajet sería un antiguo planeta del sistema solar que se hallaba, en aquel momento, entre Marte y Júpiter y que actualmente se encuentra bajo la forma de un cinturón de asteroides.

Alrededor de este planeta gravitaba una gran luna que habría sido expulsada tras la explosión de Mulge-Aajet. Esta luna sería la futura Venus. El autor la denomina Mulge-Tab (El compañero de Mulge).


Esta tesis audaz retoma en parte, aquella evocada en el libro «Mundos en colisión» de Immanuel Velikovsky. Este Venus errante, formará, antes de su definitiva estabilización, el nuevo sol salido del horizonte, Aajet, que ha venido para aportar luz al mundo de los vivos e importunar a los enemigos de la luz; los enemigos de Ra y de Osiris; es decir, al clan de Seth. La representación del estallido de la colina se halla en numerosos bajorrelieves egipcios, así como en lo alto de la entrada principal de la Gran Pirámide, la famosa montaña artificial creada con todo tipo de piezas por Isis para potenciar el regreso del alma de Osiris y dar a luz a Horus en secreto. El autor expone la asociación que se establece en muchos textos funerarios entre Isis y la Gran Pirámide.

Este famoso diluvio era también el caballo de batalla del célebre y añorado Albert Slosman que, observando el zodíaco de Dendera, se había dado cuenta de que la fecha del diluvio correspondería, según sus cálculos, al mes de julio del año 9.792 a.C. Albert Slosman escribió varios libros sobre este tema en la editorial Robert Laffont.

El autor nos explica que el primer paso de Venus fue crear un diluvio aterrador que se tragaría numerosas tierras, siendo una de ellas la famosa Aamenptah egipcia (la Atlántida). La antigua morada de los dioses del oeste se destruyó. Como se ha mencionado anteriormente, los sobrevivientes del cataclismo se denominaron posteriormente los Ua-Shenit («los desvinculados de la diosa vaca» Isis-Hathor), que se convertirán en Ua-Chinet («hombre(s) del volcán») en la lengua guanche de Canarias.

Del mismo modo, lo guanches darán al volcán de la isla de Tenerife el nombre de Esheide, que Parks sospecha que podría ser una deformación de término egipcio Esed que significa «temblar, agitar y alterar»... ¡Es efectivamente sorprendente!

Según el autor, poco tiempo después de este primer paso de Venus y de este último diluvio, Isis, hace aproximadamente 10 ó 12.000 años, habría construido su Gran Pirámide. Desconocemos su verdadero nombre, el que se le asignó antes de los tiempos faraónicos, pero el autor sospecha que se llamaba Bit-Ra-Hem que se traduce por «Hathor, luz del rey Horus». Este nombre no deja de recordarnos la Bethlem bíblica en donde nacerá el Cristo Jesús.

El autor nos demuestra la evidente asociación entre Hathor e Isis. Hathor cuyo verdadero nombre es Hut-Heru («la morada de Horus»), no es otro que el útero de Horus, la matriz del niño solar. Isis es la bien amada; es decir, Meri en egipcio. En cuanto al cuerpo de Osiris, a partir del cual Meri-Isis va a reanimar el código genético osiríaco para engendrar a Horus, los egipcios lo denominan Yuef, que nos recuerda desde cualquier ángulo, al José bíblico [Yusef en hebreo - Nota de Xentor], el padre casi ausente del Nuevo Testamento y posible genitor de Jesús o Yshu, «el ungido», aunque no esté demostrado.

Una vez retirado el código genético y lograda la «operación alquímica» por parte de Isis, el cuerpo de Osiris será sometido al ritual del KRST, de «su colocación bajo tierra», según las antiguas prácticas olvidadas hoy en día, pero que se encuentran parcialmente en los textos funerarios egipcios más importantes.

Isis y Horus
De la operación mágica de Isis, considerada como alquímica, surgirá Horus, el Mesi egipcio, literalmente «el engendrado a semejanza de Osiris». La trama se ha formulado con toda claridad. Nos enfrentamos, con el respaldo de los jeroglíficos, a un gran número de nombres y de situaciones, las cuales, desde hace dos mil años, se limitaban a ser presentadas como bíblicas (griegas y hebreas). Las similitudes entre la historia osiríaca y el nacimiento y la pasión de Jesucristo, pocas veces han sido tan claramente identificadas; y en todo caso, no como aquí con la utilización de la semántica. Los detractores intentarán desviar la atención hacia otras direcciones, pero las demostraciones son claras y desconcertantes.

La muerte de Osiris y su resurrección parecen haber sido ocultadas durante mucho tiempo por el clero egipcio. Numerosos autores y egiptólogos lo han constatado. Este sería el ejemplo de Bojana Mojsov a quien le debemos el magnífico libro sobre Osiris, editado por Flammarion.


OSIRIS, EL CHIVO EXPIATORIO Y EL UMM EL-QAAB

Los misterios que rodean la muerte y la resurrección de Osiris se encuentran en el centro de la cultura clerical egipcia. En este sentido, el autor nos muestra este increíble episodio del chivo expiatorio Asael (Azael), importante miembro del «ejército caído» dentro de la literatura judaica. Asael es considerado como responsable del entendimiento de la humanidad, y el libro de Enoc le atribuye la transmisión del saber: del hierro, de las armas, de los espejos y de las artes. Hecho excepcional, este «delito» se le atribuye igualmente a la serpiente instructora Enki en la cuarta tablilla sumeria de Harsag... pero también a su doble Osiris, el civilizador.


El autor sugiere que se trata de uno de los aspectos de la «culpa bíblica» y nos dice al respecto:
Los textos funerarios egipcios como el Libro de la Vaca Celeste evocan la gran rebelión del género humano contra Atum-Re (el dios sumerio An o el Yahvé bíblico). Desconocemos los verdaderos motivos de esta revuelta, así como el desarrollo de la misma, simplemente que la humanidad se había «levantado» contra el dios supremo y, este último habría recurrido al diluvio para conseguir su propósito. Osiris tenía como misión otorgar al género humano los medios para medirse con los «dioses» y sobre todo, de volverse autónomo. El diluvio de Atum-Re es estrictamente similar a lo que sucede con la muerte del chivo emisario Osiris (cf. el estallido de la colina primigenia del horizonte Aajet). Aquí hay un efecto de acción-reacción que, evidentemente, no puede ser, una vez más, el producto del azar.
Tras la muerte de Osiris y el famoso diluvio, parece ser que la humanidad tartamudea y se reconstruye mal que bien. Los dioses y los héroes de nuestras mitologías se enfrentan y se involucran en interminables batallas que la literatura, mediante textos inscritos en papiros o bien grabados en los muros de los templos, nos informan de los conflictos entre Horus y Seth.

Abidos, la morada de Osiris, se convertirá en el centro cultural y religioso más importante del antiguo Oriente. Será la Meca o la Jerusalén antes de tiempo. La sombra de los seguidores de Osiris con cabeza de perro, planea sobre los lugares. Los faraones de las primeras dinastías históricas se harán construir sus tumbas en el cementerio de Umm el-Qaab, para asegurarse la benevolencia de su dios Osiris. Todos los grandes reyes de Egipto (Sesostris III, Seti I, Ramsés II...) consagraron una parte de sus esfuerzos en la construcción o reconstrucción de templos, edificios o moradas de eternidad en Abidos, en honor al primer dios-rey venido de occidente Jentamentiu-Osiris. Abidos es la primera fundación sobre la cual se erigirá toda la civilización egipcia.

Templo del Osirión, Abidos (Egipto)
Como resultado de la búsqueda perpetua de su historia, el antiguo Oriente parte hacia la persecución del cuerpo de Osiris. Esta búsqueda parece haber desplazado las multitudes hacia Abidos durante milenios. Numerosos expertos lo confirman. Anton Parks piensa que todo empezó cuando Horus reveló al pueblo la muerte de su padre y que, por otra parte, despertó el culto a Osiris, visto como una resurrección del dios de los muertos. El autor de «El Testamento de la Virgen» nos sugiere la utilización de un maniquí, tal vez articulado, manejado por el clero y colocado en el corazón del Osirión, para hacer creer al pueblo que Osiris seguía vivo y, de esta forma, esconder su asesinato.

Numerosos pasajes de los Textos de las Pirámides y fórmulas de los Textos de los Sarcófagos, presentan a Horus despertando a su padre en Abidos, en el centro de una tumba. El autor ve en esta escena la resurrección de Osiris, a saber, de El-Asar o Asar-El («El creador Osiris» en egipcio), ingenioso juego de palabras con el ángel caído. Asael, mencionado anteriormente, no es otro que El Azar, el Lázaro del Evangelio de Juan que Jesús resucitará como lo hizo Heru (Horus) con Asar (Osiris) en los textos funerarios egipcio.

El Azar (Lázaro) es llorado por sus dos hermanas Martha y María de Betania, imagen de las bien amadas Meri-Aset (Isis) y Meri-Miktal (Neftis), ésta última siendo la doble de María Magdalena... El autor señala al respecto que Miktal es un término egipcio que significa «torre». Es una extraña coincidencia hallar encima de Neftis el jeroglífico del templo y de la copa, ambos formando la famosa torre con la que Miriam-Migdal (María-Magdalena = María de la torre) se asocia precisamente por su nombre. El autor recalca el hecho de que Neftis es considerada como la compañera de Osiris mientras que María Magdalena lo es de Jesús... Resulta difícil no concluir que se trata de una transposición literaria ejecutada por los escribas.


PERO, ¿DÓNDE SE ENCUENTRA EL CUERPO DE OSIRIS A PARTIR DE TODO ESTO?

En Abidos se celebraban peregrinajes célebres y grandes procesiones con el propósito de hallar el cuerpo de Osiris y celebrar su pasión. Este acontecimiento tenía lugar cada año y se desarrollaba durante el mes de Joiak: se escenificaba la muerte y resurrección de Osiris. El punto culminante llegaba con la procesión que salía del templo del dios Jentamentiu-Osiris (cerca del templo de Ramsés II) recorría una vía que conducía hacia el sudoeste, a la terraza del gran dios. Los arqueólogos denominan esta ruta «el valle procesional». La procesión se paraba en el lugar considerado como la tumba de la divinidad, a unos 2 kilómetros del Osirión, en la zona de Umm el-Qaab («la madre de todos los potes»), yacimiento de carácter funerario donde se encuentran las tumbas de los primeros faraones. Una de estas tumbas, la del rey Dyer (dinastía I), fue considerada, por la tradición oral, como la tumba de Osiris.

Reconstrucción informática del Osirión
El autor comenta que el yacimiento de Umm el-Qaab evoca el desierto Dudael donde se supone que fue enterrado Azael o Asar-El (Osiris), el ángel caído de la tradición judaica.
Entonces el Señor (Yahvé) le dijo a Rafael: «Coge a Azael, átale los pies y las manos; tíralo a las tinieblas y abandónalo en el desierto de Dudael. Haz que caigan sobre él piedras pesadas y puntiagudas, envuélvelo de tinieblas. Que permanezca para siempre, que su fuerza sea cubierta por un espeso velo y que él no vea nunca más la luz. Y cuando venga el día del juicio, sumérgelo en el fuego. Mientras tanto, purifica la tierra que los ángeles han manchado, anúnciale la vida, anúnciale que yo la revivificaré. No morirán todos los hijos de los hombres como consecuencia de los secretos que los vigilantes les han revelado y enseñado a sus descendientes. Pero la tierra ha sido manchada por las enseñanzas impuras de Azazel. Él es quien ha de ser responsable de todos los crímenes» (El libro de Enoc, capítulo 10, 6 a 12).
La etimología del desierto Dudael, en el que el chivo expiatorio Asar-El (Osiris) está atrapado, procede del arameo Dadduel, de la raíz Daddâ (pecho), dando como resultado «los dos pechos del señor». El mapa de Abidos nos ofrece una montaña cavernosa en forma de pecho con dos extremidades: «el Señor de las Ofrendas» y «la Dama de la Vida». Y, es en el hueco de este pecho donde está situado precisamente el yacimiento de Umm el-Qaab. La etimología más corriente de este nombre hebreo es DUWDEL que significa los «potes» o las «jarras». Ello autoriza al autor a traducir esta palabra por «los potes o las jarras del señor». Todos los años, los peregrinos pasaban algunos días en el yacimiento de Umm el-Qaab con la finalidad de buscar la tumba del «rey de la tierra». La zona se halla repleta de miles de potes y de jarras de arcilla dejadas por la multitud de peregrinos que han visitado el lugar durante milenios.

Como lo menciona el autor, un ambiente denso y misterioso sobrevuela el yacimiento de Umm el-Qaab. En cuanto a la cuestión del origen de la civilización egipcia no deseamos ponerlo en duda, sobre todo, a partir de las nuevas dataciones. Por ejemplo, la tumba desenterrada e inaccesible al público del rey Dyet. Sus dos puertas se hallan protegidas por paredes de adobe. Ningún visitante puede entrar.


EL ENOC EGIPCIO

Veamos otra demostración del imprescindible texto de «El Testamento de la Virgen». Enoc, llamado «el justo», es un iniciador; de ahí su nombre hebreo Hanokh: «iniciado». Como indica Parks, en Egipto, el único personaje mistagogo capaz de desempeñar el papel de mensajero como lo hace Enoc, el único que puede poseer los secretos del Cielo y de la Tierra, el único que posee el poder de hablar en nombre de los dioses, que puede resolver los conflictos entre los dioses, interceder entre los dioses y los humanos y tener la capacidad de escribir la Maat (justicia), no es otro que el dios del pilar del templo: Thot.

Thot
Su sabiduría lo convierte en el pilar de todo Egipto y, de ahí procede su nombre griego Hermes, «el pilar». Bajo estas condiciones, Thot no es otro que «el Señor del Pilar» 'N-Uja (Enuja), «el del Pilar». El nombre Enoc se halla igualmente en el término hebreo Hanuka cuya raíz significa «inaugurar» o «inauguración», y cuyo número es el 8. Gracias a su consonancia con el codo real, Toth o Enuja («el del Pilar») es un reflejo del hebreo Hanuka («inauguración»), precisamente el que inaugura, vigila y celebra con la diosa Sheshat, los rituales de fundación de un templo. El número ocho, asociado a la fiesta judía de las luces Hanuká, está también conectada a Thot en su calidad de «jefe de los ocho» y Señor de Jnumu, la «ciudad de los Ocho», título que hace alusión a las 8 entidades primordiales reptiles y anfibias que habrían organizado la materia. Thot es igualmente «el Visir de la luz de Ra», como Enoc es el «ministro de Yahvé». Enoc es un profeta, mientras que Thot (Enuja) posee el epíteto de «aquel que sabe, que anuncia el mañana, y que percibe el futuro sin equivocarse». Thot ha anunciado el nacimiento de Horus a Isis, como Enoc ha profetizado la llegada del Mesías en el Libro de Enoc, en el capítulo 61 (1 a 13).


JUAN EL BAUTISTA EN EGIPTO

El autor continúa su búsqueda y nos revela otro descubrimiento no menos sorprendente. En el Nuevo Testamento, Juan el Bautista, el primogénito del Mesías Jesucristo, profetiza y prepara la llegada del Cristo como lo hace su doble egipcio Horus el Viejo, que el autor asimila con el dios Ra. Paul Barguet (antiguo conservador del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo del Louvre) también se había dado cuenta de esta analogía entre Horus el Viejo y Ra en su análisis del Libro de las Cavernas (cf. «Aspectos del pensamiento religioso del antiguo Egipto»).

Hasta que Horus, el hijo de Isis, no sea coronado rey de las dos tierras de Egipto, Horus el Viejo será el protector del país, el protector de Isis y de su hijo. Desde su nacimiento, Horus estaba destinado a detentar, por su madre, el reino del Norte. Yoan Baptistes (Juan el Bautista) no es otro que Yuan Bati «la maza de rey del Norte» en egipcio.

El hijo solar, Horus el Viejo, era el brazo armado de Egipto. Era el «arma fatal» que debía reconducir por el buen camino a los pecadores que se habían apartado del culto de Osiris. Parece ser que la primera misión de Horus el Viejo fue la de encauzar las divinidades de la llanura de Guiza (en la que permanecían Isis y los suyos), los perdidos del Sur, los que escuchaban una autoridad sacerdotal considerada corrompida.

Horus el Viejo era un guerrero que sembraba el arrepentimiento y este se asocia con el bautismo del arrepentido Juan el Bautista en el Nuevo Testamento. Anton Parks explica que muchos territorios del sur de Egipto, originariamente bajo la autoridad de Osiris, habrían sido usurpados por Seth tras su asesinato. La finalidad de su hijo Horus era la de recuperar estos territorios y llevar la doble corona.

Horus
El autor explica que Horus el Viejo tenía la misión de proteger también a Isis cuando ella dio a luz a Horus. En este sentido, en el famoso pasaje de la virgen y del dragón, procedente del Apocalipsis de Juan, estaría la descripción de Isis cuidando a Horus en la Gran Pirámide, mientras que en el exterior tenía lugar una batalla entre Mikael (Horus el Viejo) y el dragón (Seth). Tras haberse hecho el milagro, la virgen se desplaza y se esconde en el Eremos (desierto) como lo hará Isis en los marjales para salvar a su hijo. Así pues, Eremos parecer ser un término codificado en sumerio antiguo bajo la forma de ERIM-US que significa «las fundaciones de la cámara del tesoro». Es en este lugar donde Isis se habría escondido con su hijo. Esta sala secreta se situaría bajo la cámara de la reina. Gilles Dormion ha descubierto esta cámara con su radar y la ha denominado «cámara de Keops». Por su parte, el autor denomina esta habitación escondida «Cámara del Fénix» y explica las razones en su libro. Es uno de los monumentos importantes de su libro en el que el autor no deja ninguna duda posible acerca de la evidente asociación entre este pasaje del Apocalipsis y el nacimiento escondido de Horus...


EL FUNCIONAMIENTO ALQUÍMICO Y ELÉCTRICO DE BIT-RA-HEM

El autor consagra una cuarta parte de su libro al funcionamiento de la Gran Pirámide y a su propiedad de matriz de Horus. Este proceso implica alta tecnología y también un tipo de magia.

Reconstrucción de la explanada de Guiza, en Egipto, con la Gran Pirámide como monumento hidroeléctrico y alquímico.

El autor nos dice:
«El subsuelo de la llanura de Guiza se halla inundado por un posible afluente del Nilo subterráneo. He leído recientemente en la prensa que los equipos del Servicio de Antigüedades Egipcio, bombean el subsuelo de la llanura para poder acceder a niveles inexplorados... ya que bastantes pozos muy antiguos están cavados alrededor de la Gran Pirámide.

Jeroglífico Bit-Ra-Hem

Entre estos, sobresale un enorme pozo en pendiente cuya presencia no es explicada por los arqueólogos. Pienso que detentó la función de bomba volumétrica utilizando el principio de empuje de Arquímedes. Este sofisticado procedimiento hidráulico implicaría la utilización de diferentes pozos de la llanura de Guiza como plataformas de elevación utilizando, a la vez, las técnicas del émbolo cerrado y del émbolo sumergido. Otro punto importante es que la Gran Pirámide estaba rodeada por un muro mucho más alto de lo que la arqueología ha demostrado.


A los pies de la Gran Pirámide, en el lado este, justo detrás de los retos de pavimento del templo alto de Keops, se encuentra un pozo del que sospecho suministraba agua a la zona gracias a la técnica de empuje de Arquímedes, ejercida por la combinación de diferentes pozos que se hallaban cerca de la esfinge. Este famoso pozo es visible en diferentes fotografías. Olivier Marquer (realizador de las imágenes en 3D del Testamento) y yo mismo, hemos constatado que este pozo ha sido objeto de distintos camuflajes en el transcurso de decenios: una enorme losa y rejas lo han cubierto sucesivamente.

Actualmente, este pozo está descubierto y se encuentra precisamente al mismo nivel de dos grandes fosas de barca que se encuentran situadas a lo largo de la cara este de la Gran Pirámide. La Gran Pirámide necesitaba agua para activar su bomba hidráulica subterránea. Este descubrimiento se debe a dos investigadores: Edward Kunkel («Pharaoh’s Pump». Kunkel, 1962), y más recientemente a John Cadman.

Bomba eléctrica de John Cadman

Entre 1999 a 2002, John Cadman ha realizado varios prototipos para demostrar que la sala subterránea de la Gran Pirámide no sería una cámara inacabada como lo piensan la mayoría de los egiptólogos, sino más bien una bomba de tipo carnero hidráulico. El agua del estaque alimentaría el conducto principal de la Gran Pirámide asimilada por la arqueología a la antigua entrada de la pirámide. Yo adelanto que la verdadera entrada, hoy en día tapada, está justo arriba y que este pasaje era sólo un conducto hidráulico que proveía de agua la cámara subterránea (la bomba). La energía hidroeléctrica generada en la cámara subterránea era comparable a la que se obtiene actualmente en una pequeña central gravitatoria.


La energía cinética debía entonces convertirse en energía eléctrica mediante una turbina colocada en la cámara subterránea. Olivier Marquer y yo sugerimos que esta energía alimentaría enormes pilares Dyed colocados en la gran galería que hemos identificado como bobinas de tipo Tesla que amplificarían el campo magnético natural u «orbe» hallado alrededor de toda la pirámide. Debemos el descubrimiento de este «orbe» al ingeniero en electrónica Joe Parr, que ha efectuado numerosas experiencias en la Gran Pirámide y desarrollado posteriormente en su laboratorio. Durante sus investigaciones, Joe Parr ha descubierto que este campo operaba como un escudo capaz de bloquear todo tipo conocido de radiación electromagnética, incluso la de los rayos gamma. Estos experimentos le permitieron comprender que una vez activado y reforzado este escudo, el conducto sur de la cámara del rey funciona como una puerta de las estrellas, abriendo una vía hacia Orión. En Egipto, la zona de Orión simboliza el camino que lleva hacia Osiris, una dirección a seguir, el principio del viaje para encontrar a Osiris. Cuando leemos los textos funerarios egipcios, comprendemos que éste era el camino que debían tomar los reyes difuntos para encontrar a Osiris en el cielo. Pienso que la cámara denominada del rey en la Gran Pirámide tenía la función de caja de resonancia y de amplificador de ondas acústicas de las letanías ejecutadas por Isis y sus tres hermanas: Neftis, Selket y Neith. Un buen número de fórmulas de resurrección atribuidas a Isis o a Neftis, para hacer revivir a Osiris, podrían haberse cantado. La «magia» se producía cuando las frecuencias sonoras obtenidas se amplificaban progresivamente y se arremolinaban en la sala. La potente energía telúrica y la fuerte concentración de sacerdotisas producían en aquel momento, una subida de energía. El calor del corazón engendra la luz del espíritu, la cual genera la chispa que abre las grandes puertas del mundo «invisible».

Yo pienso que el fervor de los cantos y la intención de las «magas» han actuado sobre el campo de las formas y de los fenómenos. En otras palabras, esta operación tenía como objetivo expulsar y amplificar la onda «osiríaca» procedente del cuerpo de Osiris encerrado dentro de su sarcófago en la cámara de rey. Una vez esta onda era «despertada», ésta debía ser devuelta temporalmente gracias a un aparato de tipo conjugación de fase (MRT).


De los cuatro conductos (cámaras del rey y de la reina), el conducto del sur de la cámara del rey (dirigido hacia Orión), es el único biselado. Desde mi punto de vista, es aquí donde se colocaba este aparato que recordaba, tal vez, el inventado por Mathias Fink (ESPCI de París). La impronta osiríaca habría remontado, de esta forma, el paso del tiempo, partiendo desde la muerte de Osiris hasta su nacimiento.

Una vez reiniciado, esta impronta habría sido expulsada hacia la escotilla del conducto sur y habría asumido el papel de cabeza en busca del alma de Osiris. Una vez hallada el alma en el espacio, la impronta osiríaca debía volver como el ave Fénix, con la esencia de Osiris. Es por ello que las tradiciones estipulan que el Fénix volvía con su padre... He aquí una parte del gran secreto de Isis para hacer volver a su esposo y gemelo celeste de entre los muertos y reencarnarlo en su hijo Horus...

LA REESCRITURA DE LA HISTORIA Y LA RECUPERACIÓN DEL CICLO OSIRÍACO

A lo largo de su historia, Egipto no ha cesado de ser un teatro de conflictos sangrientos entre diferentes cleros. La historia implícita en los cuatro evangelistas es distintivamente la de una guerra civil entre Jesús y los sacerdotes judíos, una lucha feroz que no es otra que una guerra de religión iniciada ya con su precursor, Juan el Bautista. Jesús se revindica como el hijo de Dios, mientras que Horus hace estrictamente lo mismo con su padre Osiris, autoproclamándose Mesi, «el engendrado a imagen de Osiris».

Durante el transcurso de su redacción, el autor nos muestra la técnica de mistificación utilizada a través de los siglos por los diferentes escribas y sacerdotes de Oriente, para ocultar la muerte de Osiris (de este hecho, para disminuir la importancia del ciclo osiríaco) y para encontrarlo de nuevo reciclado al principio del cristianismo. La historia fundacional de Isis y de Osiris ha sido claramente explotada, desmembrada como el cuerpo de este último y dispersada entre las Sagradas Escrituras. Parks explica que estamos ante una utilización de la fonética gradual, transformadora de la tonalidad de los términos. La mayoría de los diferentes términos desmitificados en el conjunto de «El Testamento de la Virgen», pertenecen al vocabulario corriente del antiguo Egipto. Es muy probable que hubieran sido empleados oralmente y designando localidades e individuos bien distintos, los cuales formaban parte de un vocabulario derivado de la antigua epopeya osiríaca. Estos términos han sufrido una conversión voluntaria del lenguaje egipcio hacia el hebreo y el griego, gracias a la historia oral de los dioses propagada por los sacerdotes judíos que Roger Sabbah denomina Yahuds. En efecto, el pueblo hebreo habría vivido durante muchos años bajo el suelo egipcio. El autor demuestra que un número indefinido de de términos egipcios tienen múltiples correspondencias en el vocabulario hebreo y arameo.

Algunos términos como Meri (María), Yuef (José), Yshu (Jesús), Mesi (Mesías)... han permanecido en la lengua egipcia. Otros nombres compuestos como Nasha-Reth (Nazaret), Meri-Miktal (María Magdalena), 'N-Uja (Enoc)... han sido borrados. Sin embargo, su registro se mantiene si se intentan reunir sus partículas. Esta costumbre de enterrar el vocabulario que estaba en relación con la triada divina egipcia (Isis, Osiris, Horus) ha permitido elaborar las escrituras que conocemos con el fin de promover una nueva imagen de Dios. Una vez realizado el lifting de la historia, o más exactamente, una vez estos nuevos datos validados oralmente y, más tarde, escritos, era fácil pretender que manifestaban la única verdad.


Durante varias generaciones, estas manipulaciones se han convertido en una sopa indigesta de la que no es posible identificar los ingredientes: La codificación o la progresiva ayuda en la transformación de las lenguas, los términos sumerios que habían pasado al lenguaje egipcio y los términos egipcios mezclándose con los hebreos.

Desgraciadamente para la «versión oficial», la lexicología bíblica posee un fallo importante. El examen minucioso que el autor hace del léxico empleado en la Biblia, permite determinar de dónde provienen algunas fuentes utilizadas. Estas fuentes han sido absorbidas de modo progresivo por los diferentes redactores de la Biblia. El resultado de este proceso es un vocabulario bíblico que se supone original (esencialmente hebraico y griego). Sin embargo, tiene sus orígenes y terminologías de los mitos fundacionales egipcios y mesopotámicos. Esto es lo que demuestra claramente «El Testamento de la Virgen».

Hasta las últimas páginas de su chocante libro, el autor llega hasta el final de su razonamiento y no ahorra ningún esfuerzo para demostrar la buena fundamentación de sus teorías y descubrimientos. El lector se halla sumergido constantemente en superposiciones históricas y confirmaciones lingüísticas. El trabajo es riguroso y sobretodo de una calidad poco habitual. Es una bomba dentro de las convicciones dogmáticas y religiosas.

Podríamos preguntarnos el por qué ningún lingüista o historiador nunca antes había comentado todas estas similitudes lingüísticas e histórico-mitológicas entre las historias de Jesús y las del ciclo osiríaco. Es difícil entenderlo. Creemos que la mayoría de los descubrimientos divulgados en «El Testamento de la Virgen» debían ser conocidos por algunos pocos privilegiados, pero que los investigadores que, tal vez, observaron algunos de estos elementos, los habrían ocultado para no poner en peligro su carrera o tal vez, su vida.

El Génesis Reptiliano


En esta miniserie, el investigador español David Parcerisa nos relata la historia de los Reptilianos según las revelaciones de visionario francés Anton Parks.

Todo comienza con una guerra entre dos razas de la Familia GINAABUL Reptiliana: los KINGÚ, la raza original, y los USUMGAL, una raza hija de la primera.

AN (ANU en caldeo), conocido como «El Séptimo de los Usumgal», crea a los ANUNNA («Descendientes de AN»), una raza de guerreros para pelear en esta guerra. Era un ejército reptiliano de 1.5 millones de individuos.

A su vez, SAAM, el primero de los ANUNNA (conocido posteriormente como ENKI), creó una nueva raza, conocida como NUNGAL («Grandes Príncipes») por los sumerios, IGIGI («Observadores») por los babilonios, NETERU («Vigilantes») por los egipcios, e IRIM («Vigilantes») por los hebreos. Ésta raza tenía una apariencia más humana.

La guerra merma en gran medida a los Usumgal y sus aliados en número y en capacidad tecnológica. Unos 600 de ellos aterriza en URAS, nuestro planeta, siendo conocidos como los ANUNNAKI, o Anunnas de la Tercera Dimensión de la Tierra. Poco después llegarían los Nungal.

Todos estos grupos alienígenas aterrizaron y se establecieron inicialmente en los Montes Tauro de la Anatolia, en lo que hoy es Turquía. Desde allí, el Consejo Usumgal decidió desviar el curso de los ríos Tigris y Éufrates, y crear una serie de ciudades en Mesopotamia, en lo que hoy es Irak. Para ello, usaron a los Nungal como esclavos.

Los Nungal realizaron trabajos forzados durante 40 años, tras lo cual se rebelaron, y se negaron a seguir trabajando. WEILA, el instigador de la revuelta, es apresado y ejecutado por los Anunnaki.

Entonces, Saam Enki trabajó en la creación de una nueva raza de trabajadores: con la ayuda de SEET (más tarde conocida como MAMMI, NINMAH, NINHURSAG, y otros nombres), creó a los ADAM MIN, nuestra Humanidad Homo Sapiens, combinando el ADN de Weila, y del ADAM DILI (Homo Erectus).

Posteriormente, 200 de los Vigilantes Nungal, liderados por SHEMIHAZA, descendieron sobre el Monte Hermón, en lo que hoy es la frontera entre Israel, Líbano y Siria, y desde ahí conjuraron para unirse a las hijas descendientes de Adamu. Fruto de estas uniones fueron los NEFILIM, palabra aramea que significaría, literalmente, «Los de Orión».

Los llamados «Ángeles de Yehová» (es decir, los Anunna de An y de su Lugarteniente ENIMÍN ENLIL, ambos llamados YEHOVÁ por los hebreos), tras una batalla celeste, apresaron a los llamados «Ángeles Rebeldes» (los Vigilantes Nungal), y los arrojaron a prisiones de oscuridad, en donde aguardan su Juicio. En el Apocalipsis, Shemihaza aparecería mencionado con los nombres de ABADDÓN y APOLIÓN.

Tras el Diluvio, especialmente, el dolor, el sufrimiento, las emociones negativas en general, se convirtieron en un sustento energético para estos grupos alienígenas venerados como Dioses, que lo obtenían y siguen obteniendo a través de las guerras entre pueblos, y conflictos varios; o a través de los sacrificios animales y humanos que ellos pidieron a los diferentes pueblos.

Pero estos Dioses tuvieron sus propios conflictos, y las Crónicas de la Humanidad registran diversos episodios de «batallas celestiales», incluso hasta tiempos recientes.

Antes de la llegada de los Ginaabul a la Tierra, vivía aquí el NAMLÚU, los Humanos Primordiales, Guardianes de Uras, de más de 4 mts de altura, semietéricos e hiperdimensionales. El Namlúu se fue al ANGAL (las Altas Dimensiones) en cuanto llegaron los Ginaabul.

Saam Enki combinó también material genético de los Namlúu, al crear al Adamu, de modo que tenemos latente los poderes y capacidades de aquella raza, y somos potencialmente superiores a los que hemos adorado como Dioses durante tanto tiempo.

Duración Total: 63 minutos, aproximadamente.


Parte 1: Dioses en Guerra


Parte 2: Ángeles Caídos


Parte 3: Namlúu, el Hombre Primordial

sábado, 29 de agosto de 2015

Parcerisa 2015: Profundizando en Parks

El investigador y youtuber español David Parcerisa continúa explorando durante el 2015 las líneas de investigación que le ha abierto el material del visionario e investigador francés Anton Parks.

Aquí hacemos una recopilación de algunos interesantes videos del 2015: Naves Alienígenas, Ciudades Reptilianas Intraterrestres, los Cráneos Alargados de Paracas, la crueldad de los Dioses exhibida en el libro bíblico de Job, las Razas del Bestiario Celeste, posibles vestigios genéticos de los Dioses manifestándose en el cuerpo humano... Diferentes piezas del Rompecabezas de la Verdad.


Las Naves de las Crónicas del Girku


Ciudades Reptilianas bajo tierra en todo el mundo


Los Cráneos de Paracas: ¿Prueba definitiva de los Híbridos?


La crueldad de los Dioses: El calvario de Job


El Bestiario Celeste: Las Razas Alien de Anton Parks


¿Vestigios genéticos de nuestros Re-Creadores?

lunes, 2 de marzo de 2015

Anton Parks: Recuerdos de un Dios Sumerio

Anton Parks
Con la noticia de que Anton Parks ha decidido salir del anonimato, comienza este videoprograma sobre la figura de Parks y sus obra, en donde David Parcerisa es entrevistado por Rafa Fernández, Investigador de lo paranormal, especialista en defensa militar y documentalista histórico, junto al cual se une Javier Cruz y Pedro Balbin.

¿Qué hay detrás de las experiencias de Parks? ¿Acaso podrían ser la clave que enlace todas las investigaciones sobre nuestros orígenes en manos de Dioses Extraterrestres? Parcerisa se entretiene haciendo un resumen del material de Parks hasta el momento de la Creación del Adamu, el Humano Terrestre:

Todo comienza con una conspiración de An, «el Séptimo de los Ušumgal» (un gran mandatario de los Ušumgal, Raza Draconiana de segunda categoría), contra Tiamata, la Reina de todos los Gina'abul (conjunto de Razas Reptilianas), para usurpar el Poder Femenino e implantar el Patriarcado.

Lo que hace An es esparcir un virus que afecta a los Šutum (Machos Lacertianos u Hombres Lagarto), volviéndolos estériles, para justificar la creación de un Ejército que proteja a las Amašutum (Hembras Lacertianas o Mujeres Lagarto). Éste Ejército, conocido como los Anunna, estaba compuesto por 1.5 millones de clones.

Tras una serie de guerras en el Cosmos, un número de 600 Anunna llegan a Uraš (la Tierra), en calidad de refugiados. Estos Anunna —muy degradados tecnológicamente en comparación a otras razas alienígenas, debido a dichas guerras—, serían conocidos como los Anunnaki (Anunnas de la Tercera Densidad).

Los Anunnaki descendieron primero a los Montes Tauro, en lo que hoy es el sur de Turquía. Desde ahí planearon la desviación de los Ríos Tigris y Éufrates, para instalarse posteriormente en Mesopotamia.

El Genetista Anunnaki Saam Ea Enki había creado una raza que sería conocida como los Nungal o Igigi. Llegando a Uraš, esta raza muda de piel, adquiriendo un nuevo aspecto, más parecido a los Kingú (Raza Draconiana de primera categoría, enemigos de los Ušumgal y Anunna). Estos Nungal son más altos y de rasgos más refinados que los Anunna.

Al ver esto, el Consejo Anunnaki llama a Saam a comparecer ante ellos para pedirle explicaciones, y posteriormente deciden someter y humillar a los Nungal, ocupándolos como mano de obra para los cultivos, el desvío de los ríos y la construcción de asentamientos que enlazarán con los 25 Diranna o Portales Estelares descubiertos en Mesopotamia.

Posteriormente, tras una rebelión de los Nungal, surgen dos proyectos para la creación de nuevos sirvientes. Anteriormente, hace 1.8 millones de años, se había diseñado al primer Adamu o Adán: el Homo Erectus. Hace 230.000 años se inicia la Línea de Abel: el Homo Neanderthalensis. Saam se encarga de dar inicio a la Línea de Caín (el Homo Sapiens) hace 200.000 años. Hace unos 45.000 años, el Sapiens habría exterminado a su hermano Neandertal: Caín mató a Abel.


Anton Parks: Recuerdos de un Dios Sumerio

miércoles, 28 de enero de 2015

Parcerisa 2014: De Sitchin a Parks


Tras haber realizado una conocida saga de Internet sobre la Historia Anunnaki, basada en los trabajos de Zecharia Sitchin, el investigador David Parcerisa comienza el 2014 expresando sus dudas y desilusión con el trabajo de Sitchin, para luego comenzar a hablar del material de Anton Parks, que le satisface más.

«Sitchin nos ha engañado. Nos ha engañado a todos», dice Parcerisa.

No se conoce ninguna Tablilla Sumeria o Mesopotámica en general que indique específicamente que Nibiru sea un planeta extra en el Sistema Solar con una órbita de 3.600 años, ni que los Anunnaki procedan de ese planeta.

Tampoco se conoce ninguna Tablilla que indique el motivo de la llegada de los Anunnaki a la Tierra. Ninguna de ellas especifica que hayan venido a buscar Oro, ni menos para reparar la Atmósfera de Nibiru. «Todo esto —afirma Parcerisa—, salió de la chistera mágica de Sitchin».

En «El Libro Perdido de Enki», Sitchin expone unos sucesos y diálogos entre Anunnakis que son completamente inventados. No aparecen en los textos originales. Éste libro, que está escrito como si fuese la traducción directa de una serie de Tablillas Sumerias, debería considerarse más bien como algo novelesco.

Es mejor estudiar las obras de filólogos como Samuel Noah Kramer, que sí son traducciones directas de los textos originales; o las obras de Anton Parks, que parecen estar más apegadas, no sólo a los textos sumerios originales, sino a tradiciones acerca de los Dioses en diversas culturas por todo el mundo, como las de los Dogón, los Hopi, los Zulú, etc.


LA VERSIÓN DE PARKS

¿Cuál es esa versión diferente de Parks?

En el principio están los Kadištu (en sumerio, «Antiguos Ensambladores de Vida»), que son los creadores de diversas Formas de Vida Inteligente en el Cosmos. Una de las Especies Kadištu son los Abgal («Grandes Peces»), unos Seres Ictianos o Gente Pez conocida como los Nommo entre los Dogón del África.

En la Tierra, los Kadištu crearon a los Namlú'u («Inmensos Seres Humanos»), que serían los Humanos Originales, unos Hermafroditas Telépatas de unos 4.5 mts de altura.

En la Constelación de Draco, los Kadištu habrían creado a los Kingú, los Draconianos Originales, que serían la cúspide de la Familia Reptiliana Gina'abul («Genuinos Ancestros del Esplendor»), y posiblemente, la Especie más antigua dentro de esta Familia.

Los Draconianos Kingú habrían creado a los también Draconianos Ušumgal, que a su vez crearon a otras 3 razas:
1) Los Mušgir («Reptiles Furiosos»), conocidos por los caldeos como Pazuzu, y en las posteriores representaciones escultóricas medievales como Gárgolas.

2) Los Miminu («Encargados de Tareas Desagradables»), una variante de Musgir, sin cuernos, alas, ni cola; conocidos por los Zulú de África como Mantindane («Torturadores»), y en la actualidad como los Grises. Curiosamente, en la ya mencionada tribu de los Dogón, Miminu significa «hormiga», una criatura semejante a los Grises, tanto en su aspecto físico como en su mentalidad de colmena. Los Hopi de Norteamérica hablan de la «Gente Hormiga», que serían los mismos Grises Miminu.

3) Los Anunna («Descendientes de An»), que luego serían conocidos en la Tierra como los Anunnaki.
Según Parks, el primer Anunna fue Sa'am, conocido por los sumerios como Enki, y por los acadios como Ea. Éste creó a los Nungal («Grandes Príncipes»), que Sitchin dio a conocer por su nombre acadio, Igigi («Observadores»). Éstos serían los Grígori («Observadores», «Vigilantes») de la Tradición Hebrea.

Debido a la gran carga de negatividad que traían los Anunna, a la llegada de estos a la Tierra, los Namlu'u se retiraron al Angal («Gran Cielo»), es decir, las Altas Dimensiones.

Pronto, los Anunna se interesaron en Mesopotamia, al detectar ahí la existencia de 25 Dirannas («Enlaces al Cielo») o Portales Dimensionales. En todos esos lugares construyeron ciudades. Siete de esos Dirannas eran los más importantes, siendo el más importante de todos el de Kadingir («Portal de los Dioses»), conocido por los caldeos como Babili (mismo significado), y finalmente como Babilonia.

Los Anunna obligaron a los Nungal a desviar los ríos Tigris y Éufrates, de modo que pasaran por cada una de esas 25 ciudades, con sus Dirannas. Fue un trabajo muy pesado, y los Nungal terminaron revelándose, tras lo cual (hace 300.000 años, según la Cronología de Sitchin) a Sa'am le fue encargada la creación de una nueva raza de sirvientes: el Adamu, es decir, el Humano Terrestre, que contendría en su ADN la información genética de los Nungal y los Kingú.


Las mentiras de Zecharia Sitchin sobre los Anunnaki


Nommo: Los Dioses-Pez de los Dogón


Chitauri: Los Dioses Reptil africanos


Los Otros Anunnaki: Más Allá de Zecharia Sitchin


Los Anunnaki de Anton Parks y la Historia Planetaria


Duku: El Planeta de los Anunnaki


Portales Estelares en Irak y Oriente Medio


Los Namlu'u: La Primera Raza Humana


Las 7 Razas Alien que nos visitan

sábado, 19 de marzo de 2011

La Guerra Esencial Reptiliana

Por Xentor Xentinel


Esto lo escribo especialmente para los amigos «enganchados» a la obra de Nimrod de Rosario y/o Anton Parks (lo publiqué en mi Facebook en Junio del 2010. Recién ahora se me ocurre publicarlo aquí).

¿Sabían que la obra de ambos es complementaria en muchos puntos? No sé por qué no lo había «cazado» antes. Recién ayer me terminó de caer el «manzanazo». Ya llevaba un tiempo presintiendo algo al respecto, pero sólo ahora encontré los «puntos de ensamblaje» exactos entre ambas Cosmovisiones. Veamos:

Parks habla de una antiquísima guerra entre Razas Reptilianas. Los Reptilianos Originales eran los Kingú, una Raza Dragón que apareció en la Constelación de Draco. ¡Estos deben ser los Reptiles Hiperbóreos! De todas las Razas Reptilianas, los Kingú son los que más se parecen a los humanos. Según Parks, hay Kingús Verdes, Rojos y Blancos.

Los Kingú-Babbar son los Blancos o Albinos, la Realeza Kingú. Nimrod relaciona a la Raza Blanca de la Tierra a los Hiperbóreos. Parks dice que la palabra inglesa King (Rey), deriva del sumerio Kingú («Gobernante sobre las Regiones»).

Como Parks, muchas fuentes coinciden en que los Reptilianos se originaron en la Constelación Draco, y luego, grupos de ellos emigraron a diversas Constelaciones. El principal centro Reptil en este Sector Galáctico, aparte de Draco, sería Orión.

En algún momento de la historia, los Kingú crearon otra Raza Dragón, los Usumgal. Los Siete primeros Usumgal eran los de mayor jerarquía de su Raza, pero, al parecer, eso no les bastó. Siempre envidiaron a los Kingú, y desearon ocupar su lugar, y el de las Amasutum, una Raza de Hembras Genetistas Reptilianas que se reproducían por clonación.

Los Usumgal fueron quienes crearon a los Musgir (también conocidos como Pazuzu o Gárgolas), y a los Miminu (los famosos Grises), que eran una variedad de Musgir de piel suave, sin escamas, ni cuernos, alas ni cola.

Fue An, «El Séptimo de los Usumgal», quien creó una nueva Raza de Guerreros Reptiles, para combatir a los Kingú y las Amasutum. Eran los Anunna. Fueron creados en Las Pléyades, aunque el prototipo, Saam, fue creado en la Osa Mayor. Luego, Saam (también conocido como Enki), se revelaría contra An, también conocido con los nombres de Anu y Jehová.

A su vez, Saam creó otra Raza, muy similar a los humanos: eran los Nungal, también conocidos como los Igigi, Observadores, Guardianes o Vigilantes. Yo siempre he sentido haber pertenecido a este grupo.


LA GUERRA DE LOS MUNDOS Y SUS CONSECUENCIAS

¡Los Usumgal son los Dioses Traidores de los que habla Nimrod! Ellos y sus cómplices: los Anunna, los Sutum, los Miminu, etc., pelearon contra los Dioses Leales: los Kingú, las Amasutum, etc. Según Parks, los Leales Nungal no alcanzaron a pelear en esta Guerra de los Mundos, en donde los Dioses Traidores resultaron victoriosos.

La victoria se saldó en este Sistema Solar, y más específicamente en este Planeta, en donde Tiamata, la Reina de las Amasutum (que sería la Sofía de los Gnósticos, según Parks) fue aniquilada. Obviamente, An sería el Demiurgo; y los Arcontes, los 7 Usumgal Principales.

Sin embargo, fue una victoria pírrica. Los Kadistu de Parks, o los Dioses Leales de Nimrod, decidieron cerrar los Diranna o Portales Estelares que unían la Tierra y el Sistema Solar con el resto del Universo, de modo que el Demiurgo An quedó aquí confinado, junto a sus cómplices.

Por desgracia, también los Dioses Leales que se encontraban en la Tierra en ese momento, quedaron aquí atrapados y, en los milenios posteriores, la Guerra Esencial prosiguió en la Tierra.

Lo primero que hicieron los Dioses Traidores fue maltratar cruelmente a los pocos Kingú que lograron atrapar. Los demás escaparon al «Abismo», el Abzu, que según Parks, sería la parte interna de la Tierra Hueca. El «Abismo», es también el Kigal, las Infradimensiones, y allí también se desplazaron los Kingú para establecer su Reino.

Irónicamente, los Dioses Traidores, que habían sido confinados en la Tierra, contarían posteriormente a sus adoradores que ellos habían arrojado y confinado a los «Demonios» Kingú al Abismo.

Otra Raza que huyó con la llegada de los Dioses Traidores fueron los Namluu, una magnífica raza originaria de la Tierra, que habían sido los Guardianes Planetarios hasta ese momento. Éstos huyeron al Angal, las Altas Dimensiones. Los Anunna, en cambio, se quedaron en Ki, la Tercera Dimensión, y así llegaron a ser conocidos como los Anunna-Ki.

Los Dioses Traidores obligaron a los Nungal a trabajar como esclavos, cavando canales de agua en Sumeria. Debido a su semejanza con los Kingú, los Nungal fueron muy maltratados y burlados por los Anunna, que gozaban de sentir e imaginar que tenían doblegados a los Reptilianos Originales, trabajando como sirvientes para ellos.

Posteriormente, los Nungal se rebelaron y, entonces, los Dioses Traidores miraron a los Humanos Neandertales que existían en África, y los modificaron genéticamente, para convertirlos en esclavos. En forma adrede, les dieron un aspecto similar a los Kingú, para «marcar su dominio» sobre los odiados Reptilianos Originales.

Sin embargo, posteriormente, Saam hizo nuevas modificaciones genéticas en los humanos, para sacarlos de su condición de bestias de trabajo. Más tarde, sus aliados Nungal, se mezclaron con las hijas de los hombres, como dice el Génesis, dando origen a una raza más inteligente y parecida a los Kingú.

Esta es la razón por la que los Reptilianos Traidores (Usumgal y Anunna) odian a los humanos, especialmente a los de Raza Aria, que son los más semejantes a los Kingú-Babbar, la Realeza de Reptiles Albinos, a los que un día quisieron derrocar.

También los Reptilianos Traidores decidieron mezclarse con las mujeres, para engendrar un Linaje que los representase. Haciendo uso del Shemanna, el Oro Mono-Atómico, pudieron cambiar de forma, y adoptar un aspecto humano, para engendrar su Linaje.

Estos son los Golen, de los que habla Nimrod (también conocidos con el nombre de Kuarz), y que llevan adelante la Gran Conspiración Sinárquica, siempre en oposición al Linaje Hiperbóreo, cada Linaje llevando a cabo su Estrategia. De este modo, la Tierra queda convertida en un Tablero de Ajedrez, donde los Iniciados de ambos bandos se juegan el futuro de la Humanidad, la Tierra y tal vez el completo Universo.

Entre las muchas cosas interesantes que pueden comentarse respecto a esta Guerra Esencial es que George Bush desciende de Constantino y Carlomagno, dos Golen que prestaron grandes servicios a la Traición Sinárquica. Carlomagno, por ejemplo, derrocó la Dinastía de los Reyes Merovingios (Hiperbóreos) de Francia, instaurando una nueva Dinastía, la de los Reyes Carolingios.

Según la leyenda, Meroveo, el primer Merovingio, fue el producto de la unión de una mujer humana con el Quinotauro, una criatura Anfibio-Reptiliana. Parks describe a Saam como un ser Anfibio-Reptil, pero según su versión, Saam-Osiris fue asesinado por un clon suyo, Enimin-Seth (quien se unió a los Dioses Traidores, quedando como jefe de los Anunnaki, haciéndose llamar también Jehová) miles de años antes de la época de los Merovingios. Pero Saam tenía al menos un clon leal, de nombre Isimud. Él pudo haber sido el Quinotauro.

lunes, 31 de mayo de 2010

ENGUR: El Osirión de Abidos

El Abdju (Abidos), la Ciudad Sagrada de Osiris-Saam, era lo suficientemente importante como para que cada egipcio hiciera un peregrinaje allí, por lo menos una vez en su vida. La palabra sumeria Abzu es muy similar al jeroglífico egipcio Abdju (en egipcio no existe la Z).

Una correspondencia en lenguaje moderno podría ser esclarecedora: ABSOLVER, del latín Absolvo-Absolvere. Absolver las infracciones a través de un sacramento de penitencia es exactamente lo que hacían los iniciados egipcios cuando se presentaban en el Osirión de Abdju (Abidos).

El santuario principal de Enki-Saam estaba situado en Eridu, en Mesopotamia. Este templo acuático que simbolizada las aguas primordiales, llevaba el nombre de ÉABZU (La Casa del Abzu). Según la tradición, cuando él no estaba en el propio Abzu (el mundo subterráneo), Enki usualmente vivía en este tipo de templos con su esposa, en donde eran acompañados por los Abgal (Seres Anfibios), que más adelante se convirtieron en Sacerdotes/Purificadores.

El término Abzu llegó a servir para designar partes de ciertos santuarios asociados con extensiones de masas de aguas naturales o artificiales, en forma de estanques y matorrales de rosas y árboles sagrados.

En Egipto, el templo acuático de Osiris en Abdju (Abidos) nos da solamente una pequeña idea de los «Santuarios del Abzu» mesopotámicos de los cuales sólo permanecen muy pocos vestigios hoy en día. Pero es sin lugar a dudas la primera de una serie dedicada a Enki-Osiris.

Abydos era una necrópolis donde todos los soberanos egipcios tenían sus sepulcros. Su divinidad local era Khentamentiu, «El Primero de los Occidentales», es decir el primer dios venido de «Occidente». Occidente era considerado por los egipcios como el lugar de origen de sus ancestros. Esta era la tierra de A'amenptah (Atlántida), el país de Ptah.

Este «Primero de los Occidentales» no era otro que Saam-Enki, antes de que le fuera atribuida la designación de Usir (Osiris) en el momento de su muerte.

Parks encuentra una forma egipcia de Engur en el jeroglífico En-Khu-Ur («Para el Orgullo del Príncipe»), que resulta ser el plano del Osirión en Abdju. ¡El jeroglífico En-Khu-Ur y el signo cuneiforme Engur son muy parecidos!


Ubicación del Engur (Osirión), en Abydos.

Una controversia se ha prolongado durante muchos años sobre si los bloques de piedra utilizados en estructuras como el Osirion (arriba) y las pirámides son de las canteras de piedra caliza o de hormigón, vertido y moldeado en el lugar. Parks está convencido de que los bloques de construcción utilizados en estas estructuras, no sólo en Egipto sino en Centro y Sudamérica, son efectivamente fabricados.

Parte de la superficie del suelo a los pies de la Gran Pirámide. El moldeado es evidente, imposible crear tal pavimentación por otros medios.

Piedra de la Gran Pirámide. Una partícula fina en la superficie parece de plástico. ¡Esta piedra está tibia en la sombra, donde la piedra natural estaría fría! Implica un mayor calor específico y/o alguna diferencia en la distribución de bolsas de aire, etc.

Templo del Valle, frente a la Esfinge. Observe cuidadosamente los ángulos y cómo ciertas piedras forman ángulos. Sobre todo, observe cómo estas piedras se asemejan a las de las estructuras de América del Sur, como en Cuzco. Estos bloques ciclópeos son del mismo tipo que los del Osirión en Abydos.

Templo del valle. La piedra central posee cinco esquinas, cuando una habría sido suficiente. Esta proeza sólo se podría haber logrado por moldeo. La misma tecnología que exhibe la cultura indígena de México y América del Sur. No puede ser otra cosa que de moldeo.

Imagen que llamó la atención a Parks. Al ampliar el zoom sobre la piedra superior, ¡Se encontraron conchas! Pero no hay crustáceos en el Nilo (que es de agua dulce), por lo tanto, esta imagen indica que el Osirión estuvo cubierto por el mar en algún momento. Y eso significa que el Osirión es anterior a la última gran inundación mundial que tuvo lugar hace más de 12.000 años. Al menos, esto es una prueba complementaria.

Reconstrucción del Engur original, según las indicaciones de Parks.