viernes, 9 de enero de 2009

NOMMO: Los Señores del Agua

Documental del investigador español J.J. Benítez, acerca de la Tradición de los Dogón del Malí (África Occidental), sobre los Nommo, los Señores del Agua venidos de Sirio B, y que corresponderían a los Abgal de las Crónicas del Girku.

Transcribimos algunas partes que nos llamaron la atención:
«Según Pangalé y el resto de mis informadores, aquellos seres capturaban a los humanos y los mataban. Y lo hacían de una forma muy peculiar: introducían una lengua bífida por la nariz de la víctima, extrayéndole la sangre. El pánico de los Dogón llegó a tal punto, que al ver descender las Arcas, se escondían en bosques y aldeas, no acercándose jamás a ríos o lagos.

»Extracción de sangre. Aquello me recordó otros sucesos similares acaecidos en nuestros días, pero con animales. Griaule, en efecto, no había contado toda la verdad. Y Pangalé reveló algo que me dejó perplejo: los Nommo continuaban bajando a la tierra. Los había visto hacía tres lluvias. Tenían el cabello largo hasta la cintura, y la mitad inferior, como la cola de un pez. Se movían sin dificultad, sin tocar el suelo. Otros Dogón, en otras aldeas, me facilitaron idénticos testimonios».

[...]

«Y supe que los Nommos, al salir del agua, tenían el poder de transformarse. Dejaban de ser Hombres-Peces, y aparecían como humanos, pero muy hermosos. Fue así como lograron mezclarse con los Dogón. Fue así como los adoctrinaron. Y fue así como bebieron la sangre de las víctimas. Según estos ancianos, el número de asesinatos se contó por cientos. Siempre bajaban con las lluvias. Siempre por el Arco Iris. Y cuentan los iniciados que fueron los Dioses quienes les enseñaron a circuncidar...».


Los Señores del Agua



EL REY-SERPIENTE ARWÉ

En «Una Caja de Madera y Oro», otro de los documentales de la Serie «Planeta Encantado», de J.J. Benítez, nos encontramos con la siguiente joya informativa:
«Es en el Reino de Saba (territorio que abarca los actuales Yemen y Etiopía), donde la leyenda sitúa al Rey-Serpiente Arwé, que controlaba y aterrorizaba la región hace 3.000 años, hasta que Makeda, hijo del Rey Agabo, lo decapitó.

»Arwé era un misterioso dios que habitaba en los cielos, y que descendía a la Tierra con las lluvias. Una criatura de largos cabellos, mitad hombre, mitad reptil, que se alimentaba con la sangre de humanos y animales.

»Una criatura que, según los Tuaregs, ha sido vista en nuestros días, en las ardientes arenas de los desiertos de Libia. Ellos lo conocen con el nombre de Almah».

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